En la provincia de Lugo entre las localidades de Becerreá y Baralla en un desvío de la carretera nacional VI en un valle apacible y verde nos encontramos con el convento.
Se fundó en el s.XII un monasterio benedictino que después pasó al Cister en 1225 y tras la desamortización en 1835 convertido en iglesia parroquial, bajo la advocación de Santa María. Si la visita no coincide con la misa sólo se puede visitar por fuera.
Es un templo de grandes proporciones, con planta de tres naves y tres ábsides en la cabecera.
Fachada
Ha sufrido una reforma en el siglo XVII pero mantiene sus elementos románicos. Está estructurada en tres calles separadas por contrafuertes y dos pisos dividos a distinta altura por una cenefa.
Las tres ventanas de la parte superior son distintas entre sí, la del centro es muy abocinada, carece de columnas y su tímpano tiene dos motivos calados ; la izquierda es de menor tamaño y tiene cuatro arquivoltas sobre columnas con capitales con motivos vegetales, animales y una cabeza humana ; la derecha es la más pequeña y muestra un rostro humano en un lado y un animal en la dóvela de una arquivolta.
La portada es sencilla, con dos arquivoltas:
- una bocelada
- y otra decorada con arquillos lobulados
sostenidas por columnas con capitales con motivos vegetales.
En el tímpano hay un círculo en el que aparece una cruz y una fecha, la de 1177 ; el nombre de Didacus (posible constructor) y otra fecha que es 1162. Se completa con un león rampante, un árbol con aves y un jinete con lanza y escudo al que sigue otro caballo.
Muy interesante. Nos tienes que hacer un glosario a los profanos.
ResponderEliminarY qué entorno tan bonito. Desde luego, parece que merece un desvio para verla.
ResponderEliminarLa verdad que merece la pena desviarse para visitarle, aunque sea ezteriormente
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